sábado, 17 de enero de 2009

Hoy nos vamos a La Pedriza




No hay mejor cosa que despertarte un sábado por la mañana y saber que tienes todo un fin de semana por delante. Aunque me gustaría añadir: ... y abrir la ventana y ver un bonito paisaje o que quien te despierte sea el canto de un pájaro (y no un taconeo en el piso de arriba o los bocinazos de un autobús que no puede pasar por culpa de algún coche mal aparcado, cosa muy normal, por otra parte, en este pueblo).
Pero como todo se andará, ambos sabemos ( para muchas cosas suelo hablar en plural) dónde ubicar nuestra humilde morada en un futuro próximo. Creo que es fácil de suponer, cerca de paredes con agujeros, regletas, desplomes o bidedos y de caminos, parques, sendas y una pista de atletismo como punto de encuentro.


Hoy Tato, Samu, Charly y yo nos acercamos a la Peña del Reloj, en La Pedriza. Tato sigue sin poder escalar pero seguro que por poco tiempo porque es todo un ejemplo de qué debemos hacer cuando estamos lesionados. Y es que pocas personas gastan tres tubos de crema antiinflamatoria en una semana y van a asegurar a sus colegas de escalada sabiendo que no van a poder ni tocar la pared.

Nos vinimos a casa con unas cuantas vías en las que más te vale no caer ( y menos en mi caso que suelo rebozarme por la pared como una croqueta) ...

Y una fisura como punto final ...


Como siempre, allí estaban los buitres sobrevolando sobre nuestras cabezas y llevando algún desafortunado conejo en sus garras.



Mañana iremos a correr a Alovera, ya os seguiré contando.

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