lunes, 29 de marzo de 2010

Y UNA PIEDRA EN EL CAMINO ...

... ME ENSEÑÓ QUE MI DESTINO ERA RODAR Y RODAR

En un momento se prepara cualquier acontecimiento que te trastoca todos los planes. A estas horas debería estar con Tato en una maravillosa isla del mar Egeo. No, no es ninguna isla turística. No es Rodas, ni Corfú, ni Creta. Es Kalimnos.




Masouri, nuestro campo base


Kalimnos es la famosa isla de las esponjas de mar, entre Kos y Leros. Es una isla montañosa (para mi disfrute) y con dos valles fértiles donde se encuentran sus principales pueblos. Estuvimos allí hace tres años y teníamos la intención de volver pero una piedra se cruzó por el camino.


En el puente de San José fuimos a Asturias. El viernes, escalando en Teverga, concretamente en el sector de Entrecampos a Tato le cae en la cara una piedra del tamaño de una azucarera típica (es el ejemplo que ponemos en casa). Yo no estaba pero el susto no nos lo quitó nadie. Y lo peor es que tras el susto vino el disgusto: viaje truncado, ingreso e intervención quirúrgica, no nos devuelven prácticamente nada del dinero de los billetes y encima, olvídate de escalar por unos días.



Vistas de Teverga


Kalimnos es una isla muy especial. De allí trajimos esponjas, allí comimos tapenade, practicamos inglés con un tendero que nos contaban sus historias a bordo de un barco, ...


Sikati, una cueva que nos costó encontrar pero mereció la pena

Sikati por dentro
Pero esto no va a quedar así, el año que viene allí estaremos (si no hay novedad y más fuertes todavía).

El autobus era auténtico: pagabas en el destino, las ruedas estaban lisas y los asientos con la esponja de relleno totalmente a la vista. ¡Ah! Y paraba a echar gasoil en medio del trayecto

Sector Odissey

Sector Arhi, Eros (7b+)

Una falla de libro


Las esponjas supusieron en su día la principal fuente económica de la isla

Muchas gracias a tod@s nuestros amig@s por sus llamadas. Mañana iremos a quitar la escayola.

lunes, 8 de marzo de 2010

Tragamillas 2010


El año pasado descubrí una de las carreras más entrañables y mejor organizadas de cuantas conozco: La Tragamillas. Prometí repetir y no quería perdérmela por nada.



Reconozco que llevo una temporada un poco desmotivada por culpa de este invierno que se está alargando demasiado. Las cosas en su justa medida estaban bien: un día sin clase por la nevada que cayó en Móstoles (lo nunca visto), Polvoranca como una auténtica pista de esquí de fondo, el típico viaje de escalada frustrado de cada invierno,... Pero ya está bien.

La Tragamillas está hecha para los corredores que participan en ella. Todo son pequeños detalles que significan mucho. A modo de ejemplo:

- En una de las zonas de barro habían hecho una presa para desviar el agua. Esto mejoraba este punto considerablemente.
- No sé cómo lo harán pero la animación está presente durante todo el recorrido.
- La publicidad que hacen los organizadores es excelente: de vuelta a casa, en coche, ya estaban retransmitiendo los resultados en una conocida cadena de radio  de Madrid.
- El detalle de homenajear a un atleta de reconocido mérito deportivo y personal. En este caso, la maratoniana Josefa Cruz.
- Una tontería (pero me hizo ilusión): la cinta de llegada a meta de la primera mujer era rosa, je, je.
- Las bicis y las liebres que acompañaban atletas.

Y la lista podría ampliarse mucho más (Muchas gracias a Prisi y todo el Club Deportivo El Castillo de Villalba)



Nacho y yo, muy contentos después de correr

Josefa Cruz, un encanto de persona

Yo misma, dispuesta a correr

En plena faena con David, mi fiel ciclista acompañante de los dos últimos años

Deportivamente, la carrera me dio una alegría. Hice un minuto más que el año pasado pero ya era consciente de que podía ser así. La satisfacción fue romper la barrera del miedo. Esto del correr es muy raro. Si acostumbras al cuerpo a no sufrir, se acomoda con facilidad. Es un miedo al miedo. Pues ayer lo vencí. Tuve que apretar en los últimos 2 kilómetros porque si no me iban a dar caza.
¡ Sé sufrir, no se me ha olvidado hacerlo!

Próxima cita: Carrera por Montaña de Cuenca (18 de abril)