El martes, después de un satisfactorio y largo entreno de cara al maratón nos fuimos a pasar los Reyes a Orihuela. Buscando buen tiempo, a pesar del temporal que se avecinaba, cogimos la furgoneta y empezamos el viaje. Ilusa de mí, me pasé de lista: "es la mejor decisión, aunque de buena gana nos iríamos a Les Bruixes o a Cuenca, aquí seguro que no pasamos tanto frío".
El pueblo murciano más cercano es Santomera del que se dice que se intuye, no se descubre, llegando a ella por el olfato antes que por la vista. Esto es consecuencia del magnífico paisaje de azahares y limoneros que la recubren.
Vale. Todo iba bien, el protocolo de siempre: llegar al sitio por la noche, montar el campamento base y esperar a ver cómo es el entorno donde te vas a despertar esta vez. Reconozco que en lo relativo a correr, tenía dudas de lo propicio del sitio.
El miércoles se pudo escalar a gusto. Esta era la imagen desde la Cueva de Orihuela:
Estabamos en plena huerta murciana y disfruté de mis entrenos muchísimo. Había decenas de caminos de tierra y asfalto que llegaban por lo menos hasta Murcia. Me lo pasé bien entre brécol, alcachofas, naranjos, limoneros, lechugas y otras exquisiteces. Además aproveché para "culturizarme" un poco acerca de las labores hortícolas.
Brécol
Alcachofas
Limoneros
A lo largo de la huerta de Murcia existen muchos canales de agua por donde tiene salida el agua sobrante de los riegos. Se llaman azarbes.
La cueva donde se escalaba tenía unas 20 vías y unos escaladores locales nos informaron amablemente sobre muchas de ellas. Sin duda es un buen destino invernal.
Pero el jueves cambió la historia. Toda la noche lloviendo a cántaros, frío y viento. Todo ello con la consiguiente desilusión. Yo hice mis veinte kilómetros por las huertas pero Tato, Néstor y Samu apenas podían probar nada porque la pared rezumaba agua por todos los lados.
Chorreras negras
La misma vista de ayer de la huerta murciana
Así, adelantamos el viaje a casa para, por lo menos, disfrutar del buen Roscón de Reyes que había aplazado por el viaje(amasar el roscón es y será una tradición inexcusable) . Sobre la vuelta a casa prefiero no hablar porque ya tenemos buena ración de más de lo mismo en los telediarios.
Mañana desayunaré un buen trozo para correr el Trofeo Paris. Ojalá luego podamos ir a El Escorial porque el lunes se me acaban las vacaciones...