Pues sí hay vida después de correr un Maratón. De todas formas esta semana se me hace un poco rara: llega el miércoles y ya no toca rodaje largo, ya no hay que tachar que queda un día menos, las piernas se quejan y, claro, todo esto se acompaña de este mal tiempo que ya me tiene un poco hartita.
Pero ahora hay que mantener la cabeza fría y recuperarse bien para que la semana que viene todo esto quede atrás.
Y digo esto porque cabeza fría fue lo que me faltó el domingo. Entre la emoción, las ganas, la idea de que iba bien de fondo, el hecho de que era la primera y no tenía nada que perder y lo favorable del terreno ... Decidí arriesgar.
Pasé la media maratón en apenas 1 hora 25 minutos a un ritmo demasiado fuerte y claro, en el kilómetro 28 empezaron a aparecer secuelas. Bueno, no pasa nada. Decidí olvidarme del tiempo y apagué mi Forerunner. Lo que sobraba era tiempo para correr y lo que tenía muy claro es que llegar a meta y entrar en el Estadio Olímpico iba a ser posible de cualquier forma. Paso a paso llegué al túnel de entrada con el que había estado soñando desde hacía días.
Francamente magnífico. La experiencia la repito seguro. Y si puede volver a ser en Sevilla, mejor. El recorrido es llanísimo y la organización excelente. Muchas veces me pongo a pensar la multitud de detalles tontos que conlleva preparar una carrera de estas dimensiones para tener a todo el mundo contento. Por ejemplo ( y sólo cito detalles "tontos"):
- Alguien se ha pasado toda la mañana cortando las naranjas de los avituallaminetos y de meta en 4 trozos.
- Alguien se ha pasado gran parte de la mañana de pie, en los túneles del estadio, donde hacía una corriente de aire enfermiza, vigilando los vestuarios femenino y masculino.
- Alguien se ha quedado sin aire al hinchar montones de globos que adornaban la llegada a meta.
- Alguien estuvo contestando a los correos electrónicos de los atletas para preguntar dudas ( en mi caso las respuestas eran inmediatas, cosa que no suele ocurrir).
- Los ánimos de los niños y niñas que daban agua en los avituallaminetos hacían honor a la gracia de los sevillanos.
Todo estaba cuidado al detalle. Por eso me quedará muy buen recuerdo aunque yo solita me he encargado de hacer la carrera más dura de lo que ya es en realidad.
Uff! ¡No se me olvida!
- Alguien ha corrido unos 20 kilómetros (en serio que no exagero) para poder verme pasar en distintos puntos de la carrera y para llegar a tiempo a la llegada. Creo que no tengo que especificar más ... No tengo perdón, en noviembre lo convenzo para correr un kilómetro vertical y en febrero, una "Media Maratón inesperada".
Lo tradicional: carruaje y tranvía
El río Guadalquivir
Al final 3 horas 7 minutos como marca a batir en la próxima. Ahora, a la Tragamillas y después por fin empezará la montaña.













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