Cuando el viajero cruce valles y montañas por tierras astures, se encontrará, con frecuencia, con signos y dibujos en piedras y cuevas prehistóricas de carácter mítico o mágico-religioso que no tenían otra misión más que la de dar buena suerte para la caza o la agricultura. Estas formas de expresión enraizaron, de tal forma, en los pueblos celtas que las fueron legando a sus descendientes hasta nuestros días. (*) Manuel G. Linares (Navelgas - Asturias -, 1943) es artista y estudioso de las tradiciones asturianas.
Aunque existen varias teorías para explicar la etimología de la palabra hórreo, parece lo más propio que derive de la palabra latina horreum cuyo significado es granero. Esta fue de siempre su principal función.
Los hórreos y paneras asturianos, con algunas derivaciones en regiones limítrofes, tienen un dudoso origen que se puede remontar hasta el Imperio Romano. Hay quienes creen que los gigantescos cajones de madera llevados sobre ruedas a los campamentos romanos en las campañas de conquista imperial, antecesores de las actuales caravanas, fueron abandonados con frecuencia y aprovechados por los lugareños, quienes los colocaron sobre unos apoyos para usarlos de almacén dando lugar, de esta manera, al nacimiento del hórreo.
Distribución
Además, por amplias zonas de Europa existen o existieron graneros elevados sobre pies de bastante parecido a los de la península Ibérica, de igual manera se edificaron en el resto del mundo construcciones, de menor parecido, con las mismas funciones; lo que hace relevante al hórreo gallego y asturiano es que hayan pervivido hasta el día de hoy en tan gran número y amplia distribución.
El número total de hórreos y paneras que existen en Asturias pudo rondar los 20.000 en los años setenta. En los últimos tiempos el abandono de amplias zonas agrícolas esta llevando a la ruina a un número considerable de ellos.
Origen del hórreo asturiano
Definiremos el tipo asturiano, en clara diferenciación con el resto de tipologías que se dan en la península, como una edificación de paredes hechas de tablas de madera colocadas verticalmente y sostenidas sobre vigas igualmente de madera, erigida sobre cuatro pies con muelas que cortan el paso a los roedores y con el tejado a cuatro aguas repartiendo su peso por igual sobre las cuatro paredes. En muchos casos se dan excepciones a una o varias de estas reglas.
El hórreo no es un inmueble, el hecho de poseerlo no conlleva el pago del I.B.I., es considerado un mueble y como tal se transportaron muchos de ellos de un sitio a otro. En su diseño primitivo no se emplea ningún tipo de clavo metálico lo que permite armarlo y desarmarlo con relativa facilidad.
Los hórreos del tipo asturiano más antiguos que se conservan, y que se pueden datar por inscripciones realizadas en su propia madera, son del siglo XV, si bien pudieron existir otros un poco anteriores que no se conserven en la actualidad.
Su principal función es la de guardar los alimentos generados y consumidos en la casería asturiana, al fin y al cabo durante siglos existió una economía de subsistencia donde los alimentos consumidos eran mayormente los producidos en la misma casería. Tres tipos de alimentos se almacenaron en él, en su interior y exterior se guardó la producción agrícola, escanda, centeno, manzanas, castañas y otros frutos, patatas, maíz, cebollas, fabes etc., el producto lácteo por excelencia, el queso, que da nombre a una de sus partes y los productos cárnicos derivados de la matanza anual que permiten su conservación, chorizos, morcillas, jamones y cecinas. En talameras o tenovias es frecuente ver colmenas o truebanos para la producción de miel.
En caso de ser necesario sirvió en muchas ocasiones de dormitorio, no era raro ver una cama en su interior. En el suelo y a cubierto se guardó tradicionalmente el o los carros, modernamente es muy normal que, ante la falta de estos, su espacio sea ocupado por el coche o el tractor. Igualmente debajo de él es frecuente ver un banco de carpintero u otras herramientas de profesiones tradicionales, es un pequeño taller a cubierto de la lluvia, por esta misma razón alberga el tendedero en días lluviosos o la leña troceada para todo el invierno. No son pocos los hórreos llenos de muebles o todo tipo de cosas inservibles, es muy normal usarlos de trasteros. En los que poseen cierre en su parte inferior, además de para todas estas funciones, este espacio fue utilizado como cuadra o gallinero.
Hoy día es casi inconcebible construir un hórreo para estos usos y se apuntan otros nuevos como son para una especie de vivienda de fin de semana o uso turístico, en estos casos se le añaden ventanas y otro tipo de elementos no tradicionales a la vez que el cemento se deja ver en todas sus formas.
Hórreo y panera
La aparición de la panera es posterior a la del hórreo, siendo una evolución de este al aumentar la producción agrícola en el siglo dieciocho debido a la generalización del cultivo de plantas traídas de América como el maíz y la patata.
Los dibujos que, normalmente, se hacían en las colondras de la parte principal pueden ser superficiales o perforados, aprovechando sus huecos para dar ventilación al interior de la panera. Los motivos son de lo más diverso. Nos encontramos frecuentemente soles o svásticas, cálices, motivos florales o geométricos e inscripciones.
Tanto las paneras como los hórreos eran vitales en una casa de labranza, pues, en ellos, se almacenaban las cosechas y las carnes por sus cualidades de temperatura y conservación, estando, a la vez, aislados de los roedores y protegidos por los signos.
Glosario:
El hórreo o la panera se levantan del suelo por medio de cuatro o más apoyos llamados pegoyos consistentes en columnas troncocónicas (más anchas en la base que en la parte superior) de madera o piedra de metro y medio a dos metros de alto. Los pegoyos se aíslan de la tierra con una losa de piedra, llamada pilpayo, encajada en el suelo sobre la que se coloca el pegoyo para evitar que las humedades pudran la madera. En la parte superior se dispone la muela, pieza cuadrada o circular de piedra en forma de rueda de molino o plana que impide que los roedores suban por el pegoyo al hórreo (torna ratos, en gallego).
Colocados y nivelados los cuatro pegoyos y sus muelas, se sitúa el cuadro, formado por cuatro vigas llamadas trabes. Suelen ser de roble e igual longitud en el hórreo (de cuatro a seis metros) o un par mayor en la panera (de siete a nueve metros). Entre muelas y cuadro va el tacu de pose, pieza cuadrada de madera que corrige las posibles diferencias de altura entre las muelas, sirve de articulación entre el hórreo y los pegoyos y amortigua el contacto entre piedra y madera, pues si ésta se colocara directamente sobre la muela podría romperla. En esto radica la gran estabilidad de esta construcción.
Sobre el cuadro, encajada en él, se levanta la colondra o cuerpo del hórreo o panera, formado por tablas de castaño de siete a diez centímetros de grosor. Cada esquina de la colondra lo forma una pieza entera, el engüelgo o esquinal, sacada de una roya tallada en ángulo recto.
Sobre la colondra se dispone el cuadro superior, similar al inferior, pero con vigas de menor escuadría: los linios.
Para levantar la cubierta se colocan los perros, vigas similares a los linios usados como tirantes que unen dos linios opuestos. En las paneras, se pone un par y, en los hórreos, puede haber sólo uno. Sobre los perros, apoyando en el sobrelinio, se disponen las armaduras, compuestas por tijeras y aguilones que se cruzan en la parte superior. En las paneras, el cruce se hace sobre el cumbre, viga horizontal que permite que las cuatro aguas de la cubierta tengan la misma inclinación.
http://www.revistaiberica.com/Grandes_Reportajes/abece_del_turismo_horreos.htm
http://www.horru.com/
http://www.asturiasverde.com/2008/agosto/01358horreos.htm








































